lunes, 5 de noviembre de 2012

2ª Feria Tricontionental de Artesanía


Comencé la Tricontinental llena de entusiasmo, proyectos e ilusiones y por qué no decirlo, con algo de nervios, sí nervios al enfrentarme al  stand vacío y entender que tenía que improvisar, ya que las ideas de decoración que tenía y la visión de ellas en sueños se cayeron ante la altura de los laterales y lo enorme que me parecía el stand vacío.

Tras respirar hondo, comencé serena y disfrutando mucho a colocar mis trabajos. Como se puede apreciar en la foto el marco principal se los di a mis tres queridos chales (de fiesta)  con iluminación y bajo una tela negra los fui colocando uno a uno.

¡Bien! Esto me estaba gustando, a continuar… Pensé que necesitaba un probador y lo encontré en una esquina a la derecha de los chales.

Aprovechando la tela, trabé todo lo que tenía de bebes, mi traje de bautizo con su fondo verde, la mantita de cuna, capazo y vestido malva que tanta ternura me da. Junto a todo ello coloque mi colección de chupas de varios colores unidas por un imperdible. Este espacio temático de bebés me quedó precioso.

Pero… aún quedaban por colocar dos mesas y decorar dos laterales no era momento de relajarse.

Les pongo unas fotos para que vean y entiendan mi entusiasmo y alegría pues mis cosas son grandes y como mejor se ven es extendiéndolas.

Coloqué en un lado chales grandes y a otra altura otros  pequeños  y enfrente las pasminas y más chales. En los espacios que iban quedando libres intercalé bolsos y en un perchero colgué las camisas, rebecas, faldas y demás ropas de mujer.

Estaba disfrutando del momento pues contaba con tiempo y ganas , muchas ganas de dejar el stand atractivo.

Todo iba cogiendo forma y color a medida que transformaba un espacio vacío en un lugar con personalidad.

Por fin sólo me faltaban las dos mesas con todas las cosas pequeñas pero no menos importantes. Una iría debajo de los chals con toda la bisutería y las cosas delicadas y en la otra chalecos de mujer con  alegres  colores, carteras de mano, etc…

En el maniquí fiel y silencioso acompañante en todas mis ferias expuse el chaleco rojo con falda a juego (lo cambié varias veces de ropa).

Ya todo estaba colocado, por ello, salí al exterior y mirando de frente mi stand decorado pensé en silencio mientras observaba los detalles ¡Ya está! ¡Me gusta!.

Espero que a todos los que pasaron por la feria y por mi stand que fueron muchos les gustara.